SEMBLANZA
A los 10 años hice conciencia del cine, cuando miraba las pelis caseras grabadas por mi padre en una super 8. Fue cuando entendí que yo podía plasmar en la pantalla mi manera de ver y entender las expresiones de este mundo. Por otro lado, desde que tuve uso de razón me atraía la idea de ser otro; mi obsesión iba desde ponerme una gorra, hasta caracterizarme como un héroe o un villano. Desde siempre hubo esta dualidad en mi vida, entre vivir otras personalidades y moldear la realidad que me llegaba muy adentro.